Categoría: Obras Públicas
Fecha: Sábado 12 de Mayo de 2012
Previendo el incremento en la demanda energética de los próximos años, los directivos de Isagen decidieron que una forma fácil y rápida de aumentar su oferta de energía era ampliar el Embalse de Amaní, que hace parte de la Central La Miel, ubicado en límites de los municipios de Samaná y Norcasia (Caldas). Los estudios de ingeniería habían demostrado que con la construcción de un túnel que captara aguas del río Manso y las condujera hasta la planta hidroeléctrica, lograrían el objetivo trazado.
Fotografía 1: sin una solución a la mano para remediar la desaparición de 22 quebradas provocada por la construcción de un túnel, la compañía eléctrica decidió salir del problema comprando todas las fincas afectadas. desde marzo de 2010, diferentes habitantes de
En 2006 todos los requisitos estaban en orden, así que el Ministerio de Ambiente dió vía libre a la obra otorgando una licencia ambiental. Todo lo que pedía la empresa era que les permitieran trasvasar unos 20.000 litros por segundo para llevarlos a su embalse. Con la ampliación, Isagen lograría aumentar en 30% su producción en la zona, que representa el 4% de la que consume el país. Los trabajos de ingeniería comenzaron en 2008 y todos en la empresa esperaban que a mitad de 2011 entrara en funcionamiento el túnel. Por la carretera que de La Dorada conduce al municipio de Norcasia y de ahí unos 6 kilómetros más adelante hasta Berlín, comenzaron a transitar decenas de volquetas y camiones que alteraron la tranquilidad de los campesinos. Pero no siempre las cosas salen como están planeadas y algo inesperado sucedió: los habitantes de las fincas aledañas al proyecto notaron que al menos 22 quebradas que antes adornaban esas montañas e irrigaban los campos agrícolas y ganaderos, se fueron secando mientras las máquinas horadaban la montaña. El agua que antes fluía a la superficie, comenzó a perderse bajo el suelo de la montaña por culpa del incipiente túnel. Testigos silenciosos de ese daño colateral fueron algunos ejemplares de una rana considerada endémica del Magdalena Medio (Pristimantis viejas) y una salamandra (Bolitoglossa lozanoi) listada como amenazada.
Fotografía 2: infografia
Fuente: El Espectador. [912]
Autor: Pablo Correa
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Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.
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