Categoría: Medio Ambiente
Fecha: Miércoles 12 de Diciembre de 2012
El trasvase de una parte de las aguas del río Manso, en el corregimiento de Berlín (Samaná), en el oriente de Caldas, tiene en vilo a un gran número de campesinos de la zona quienes han visto desaparecer las fuentes de agua que antes la regaban. Desesperados, muchos han optado por vender sus tierras improductivas e irse a buscar suerte en otros lugares, con la esperanza de tener un nuevo comienzo. El Ministerio del Ambiente habla de 22 quebradas afectadas (en la vereda que paradójicamente se llama Lagunilla), y de la necesidad de que Isagén, empresa responsable de las obras, dé solución efectiva al grave problema.
Gracias a ese trasvase hacia la quebrada Santa Bárbara, el embalse Amaní que se construyó sobre el cauce del río La Miel tendrá agua suficiente para generar una mayor cantidad de energía eléctrica, en el proyecto hidroeléctrico de Miel I. Incluso alcanzaría más de la que se tenía prevista, pues al túnel de 4,1 kilómetros que se construyó para trasvasar las aguas del río Manso caen adicionalmente 250 litros por segundo del líquido que antes corría por las quebradas que desaparecieron. Isagén ha llamado esa situación “impacto no previsto”, pues el nivel autorizado era solo de 20 litros, por lo que son evidentes las malas consecuencias de los trabajos allí realizados. De hecho, los mismos pobladores de Berlín, en agosto pasado, protestaron enérgicamente debido a que el acueducto que surte el poblado se ha visto afectado por la sequía en los afluentes, lo que muestra lo complicada de la situación. Lo más grave es que, pese a que Isagén ha buscado las alternativas técnicas para corregir el problema y garantizar una impermeabilización, lo que allí ocurre ya es irreversible. Es decir, la posibilidad de recuperar las 22 fuentes de agua ya no es posible y, al parecer, solo quedará el camino de la compensación a través de reforestación en cerca de 470 hectáreas, como lo exigen las autoridades ambientales. En eso Corpocaldas, que tiene que estar al tanto de los remedios posibles, tiene que ser muy estricta y exigente, para ver si en el futuro es posible recuperar de alguna manera la riqueza hídrica de esa región. La seguridad alimentaria de la región está en peligro, ya que Lagunilla era justamente la vereda con los terrenos más productivos y fértiles, según los campesinos. Ojalá sea cierto el compromiso de la empresa que dice que hacia el futuro esa zona estará mejor que antes, al estar aislada y conectada con la reserva del bosque de Florencia, que es tal vez el lugar de Caldas con mayor riqueza en biodiversidad en todo el departamento. Es necesario que se hagan todos los esfuerzos posibles por recuperar la flora y la fauna del lugar, e incluso en el largo plazo garantizar que las fuentes de agua reaparezcan. Isagén tiene que tener claro que si acomete las soluciones en forma responsable podrá, incluso, sacarle mayor provecho a ese trasvase y no solo generar más energía sino darle sostenibilidad a una importante zona del oriente de Caldas. También debe estudiar por qué esta vez hubo afectación, como no ocurrió cuando se hizo un trasvase similar de las aguas del río Guarinó. Al mismo tiempo que hay que defender el agua por encima de cualquier otro interés, también se deben ejecutar proyectos de desarrollo como los de las hidroeléctricas, pero siempre vigilando que cualquier intervención sea amigablemente con la naturaleza. En una región tan rica en aguas como el oriente del departamento esa es una ventaja comparativa que tenemos y que debemos explotar, pero siempre trabajando con la clara conciencia de evitar las malas consecuencias ambientales. Para ello se necesita una mejor planificación y estudios más profundos, pues en el caso del río Manso salta a la vista que faltaron medidas de precaución.
Fuente: La Patria. [820]
Autor: Regionales
Cantidad de Impresiones: 300
Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.
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