Categoría: General
Fecha: Martes 27 de Marzo de 2012
Hay un contraste grande y evidente entre la experiencia que vive un peatón que sale a las calles de La Dorada y uno que sale a las de Marulanda. Mientras que en el puerto caldense las motos, los taxis y los carros particulares van por cada esquina y el transeúnte debe ser muy cauteloso para cruzar una calle, en el otro municipio, como lo describe su alcalde Mauricio Restrepo en sentido figurado, “el tráfico es 0,001”. Reina la tranquilidad.
Son diferencias que marcan la forma de administrar un pueblo. La Dorada invierte ahora en el sostenimiento de nueve guardas y siete policías de tránsito, mientras que Marulanda no debe destinar un solo peso en esto. Lo cierto es que la administración que desee hacerlo, o mejor, tenga la necesidad, debe sacar al menos $24 millones si quiere que la Policía le facilite, por medio de un convenio, un uniformado que se dedique exclusivamente a esa labor, de acuerdo con lo que explicó el mayor Éiver Fernando Alonso, director de Tránsito y Transporte en Caldas. “La Policía ofrece un portafolio de servicios”, explica el oficial. “Es necesario que las alcaldías tengan voluntad política y costeen lo que son motos, radios, avanteles, entre otros instrumentos necesarios para que los agentes desempeñen su labor”. El alcalde de Belalcázar, Rogelio Pineda, expresa que desearía contar con un agente que regule la movilidad, las zonas de parqueo y la documentación de vehículos y conductores, ya que estas son las más notorias falencias en su municipio. La falta de presupuesto, sin embargo, no le permite hacer el convenio. Esta situación, sin duda, se refleja en las calles y llevan a que, por ejemplo, el conductor Ramiro Marín, que trabaja en Filadelfia, afirme medio en serio medio en broma: “Los habitantes nos encargamos de que el tráfico funcione bien”. La meta La cobertura en las vías nacionales que pasan por algunos municipios está a cargo de la Policía de Carreteras. El mayor indica que la meta de la Dirección de Tránsito y Transporte es lograr una cobertura total en las zonas urbanas con policías de tránsito. “Y si no pueden con los policías les toca contratar guardas”, agrega. Esto, sin embargo, no necesariamente es más fácil, pues no cualquiera puede ser agente de tránsito. La Ley 1310 del 2009 establece que para que una persona ingrese a cuerpos de tránsito y transporte se requiere, entre otros, tener situación militar definida, poseer licencia de conducción de segunda y cuarta categoría como mínimo, ser bachiller y haber cursado y aprobado un programa de capacitación para el oficio. De todas maneras la norma hace la claridad de que para crear estos cargos se debe evaluar “la conveniencia y oportunidad según el número de habitantes y la cantidad de vehículos que transitan en el municipio”. Es claro que Marulanda, por ejemplo, no lo requiere, pero hay otros municipios que, teniendo la necesidad, se ven a gatas para controlar que los vehículos en las calles no superen los 80 kilómetros por hora, o que en las zonas residenciales y escolares no pasen de 30, o que los de servicio público, de carga y de transporte están limitados a 60. Samaná Hay dos guardas de tránsito. El concejal Carlos Guillén considera que son necesarios siempre y cuando los apoyen otras autoridades como la Inspección de Tránsito o la misma policía. Agrega que la mayor dificultad se presenta con el transporte rural, debido al sobrecupo constante, que es necesario poner en cintura. El dato En mejoramiento de seguridad vial, la Gobernación, según su presupuesto, invertirá este año $474 millones, es decir, unos $333 millones más que en el 2011. En señalización horizontal y vertical el rubro es de $312 millones; $47 millones serán para campañas de difusión de seguridad vial y $114 millones para fortalecer la Unidad de Tránsito
Fuente: La Patria. [618]
Autor: Caldas
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Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.
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