LA TRAGEDIA DE LOS ARISTIZÁBAL- TABERNA REMINISENCIAS

Categoría: Violencia

Fecha: Viernes 23 de Junio de 2000

Funcionaba desde el 86 Hace 14 años la familia Aristizábal Loaiza mamá, papá e hijos (tres hombres y cuatro hermanas) dejaron la finca cafetera del corregimiento de La Rioja, en Pensilvania (Caldas), para instalarse en Bogotá.

Como buenos paisas, en La Rioja los Aristizábal estaban dedicados al cultivo del café. Cerca a la casa los arrieros llegaban a descargar sus cosechas. Entonces aprovecharon para montar una fonda. Allí vendían cerveza, cigarrillos y tinto, dice un cercano a la familia.

Ya estando en Bogotá, el papá de los muchachos murió. Con la herencia que les dejó y los pesos que habían levantado Carlos Arturo, de 35 años, y Rodrigo, de 39 montaron en 1986 una taberna: Reminiscencias.

Hace cuatro años los Aristizábal se llenaron de luto. Virgilio, el segundo de los Aristizábal, fue asesinado saliendo de un banco al sur de Bogotá. Los ladrones intentaron quitarle el pago de los trabajadores de una pequeña empresa de zapatos de la que era propietario.

Carlos Arturo y Rodrigo continuaron su trabajo con hasta convertir a Reminiscencias en un punto de reunión de la colonia caldense en Bogotá. En efecto, la mayoría de sus clientes era gente conocida y procedente de Pensilvania.

El viernes pasado los hermanos Aristizábal salieron como de costumbre para la taberna. Carlos Arturo se despidió de Luz Mary Montoya, su esposa, y de sus pequeños hijos Alejandra, Juan y Esteban. Todo transcurrió normal hasta que llegaron las 11:50 de la anoche.

Hoy, a las 2 de la tarde, Carlos Arturo será llevado a Jardines del Apogeo. El único que no podrá asistir a su último adiós es Rodrigo, su hermano mayor. Se recupera en la clínica Shaio de dos tiros que por poco le quitan la vida.

Los Bedoya vivían de las rifas Juan Carlos Bedoya, de 27 años, y su sobrino Jhon Jairo, de 34, trabajaban como comerciantes y se dedicaban a las rifas de carros y motocicletas.

La noche del viernes, fueron a Reminiscencias porque querían tomarse unos aguardienticos cuenta el padre del primero, Orlando Bedoya.

De la masacre se salvó Jhon Jairo, que está en el hospital San Juan de Dios con heridas de bala en la cara y la mano derecha. Está casado con Claudia y con ella viven en el primer piso de la casa de sus padres.

Juan Carlos murió en el Policlínico del Olaya, hacia las tres de la mañana del sábado, por un disparo que afectó su corazón. Estaba casado con Rosal Ospina y deja un niño de 5 años.

Ellos acostumbraban a ir a Reminiscencias porque era un lugar sano, tranquilo y de paisanos donde nunca se había presentado ni una riña , agrega Orlando.

Javier Darío nunca volvió A Javier Darío Moreno, su hijo de 11 y su niña de 4 años lo esperaban en casa el viernes en la noche, pero su padre nunca llegó.

El sábado en la mañana sus familiares se enteraron de la masacre por los medios. La tragedia comenzó cuando un noticiero de televisión pasó la lista de las víctimas. Allí estaba Javier Darío, un hombre de 35 años que el viernes en la noche caminaba con un amigo cerca del sitio de la tragedia y decidió entrar a tomarse unos tragos. Su amigo no lo acompañó.

Javier Darío trabajaba desde hace más de 10 años como mecánico contratista de Levapán y vivía a pocos metros del sitio donde pereció. Sus familiares lo recuerdan como un hombre trabajador, padre y esposo responsable.

Cuídenme a mis niños Lo último que Martha Liliana Londoño les dijo a su hermana y a su cuñado el viernes antes de salir para Reminiscencias fue: les encargo a mis hijos que no me demoro .

Al otro día, su hija Luisa Fernanda, de 14 años, fue la primera que preguntó: mi mamá por qué no llegó anoche? Su tía y su esposo, que habían llegado el miércoles de Armenia, la tranquilizaron, pero en el fondo presentían que algo grave había sucedido.

El sábado en la mañana fueron a Medicina Legal en donde les confirmaron que Martha Liliana había muerto.

Sus hijos se enteraron solo el sábado en la noche y hoy no entienden por qué el destino se la quitó. De su padre saben poco y sus familiares tuvieron que empeñar varias de sus pertenencias para costear el entierro que se realizará hoy en Bogotá.

Drama por una huella La tragedia para los familiares y amigos de Ricardo Javier Ariza no termina. Por culpa de una huella digital poco legible, el Instituto de Medicina Legal se niega a entregar el cadáver y exige que se busque otra huella.

A pesar del esfuerzo de sus familiares por encontrarla, la tarea ha sido infructuosa. Ricardo había perdido los documentos hacía varios meses. A Ricardo Javier lo van a enterrar en Samaná (Caldas), su pueblo natal.

Era un joven de 28 años, camarógrafo de Grammy T.V. y su último trabajo había sido la edición de un comercial para un colegio de Cali. Hace dos semanas había estado en el Guaviare grabando un documental de indígenas que comenzaría a editar mañana.

Ultima celebración Una semana antes de su muerte, Consuelo Patricia Menjura, de 41 años, se reunió con sus cuatro hermanos para celebrarle el día al padre. Acostumbraba a no dejar pasar las fechas especiales.

Por eso fue que el pasado viernes acordó con algunos compañeros homenajear a Catalina, una amiga que estaba de cumpleaños.

Se pusieron una cita en Reminiscencias. El lugar era el más apropiado porque varios de los amigos vivían en ese sector del sur de Bogotá.

Pero el festejo terminó en tragedia a la media noche. Esta mujer, nacida en Bogotá, deja dos hijos, de 23 y 20 años de edad.

Era muy juicioso Julián Andrés Barbosa González, de 22 años, vivía con sus padres Pablo Emilio Barbosa y Amanda González en Candelaria, en el sur de la ciudad. Solo tenía un hermano Oscar que tiene 24 años.

Era muy emprendedor y supremamente juicioso comentaron sus familiares. En el último año se había dedicado a la venta de electrodomésticos. Esos ingresos le habían permitido comprarse un carro.

Había conocido la taberna por algunos de sus amigos comerciantes. No le gustaba mucho el trago, incluso en las fiestas era de los que no pasaba de una copa , dijo uno de sus familiares.

Agregó que la esperanza que tenía Julián Andrés era ahorrar platica para terminar sus estudios . Murió a consecuencia de un disparo en la cabeza.

Fuente: El Tiempo. [519]

Autor: Bogotá

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Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.

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