POR ÉXODO, LA COSECHA DE CAFÉ SE PIERDE EN SAMANÁ

Categoría: Conflicto Armado

Fecha: Martes 01 de Noviembre de 2005

CICR llevó 40 toneladas de ayuda humanitaria, entre ellas 25 de víveres.
Grupo armado pretende provocar salida de la fuerza pública de la zona.
Por presión de Farc, de 13 veredas caldenses huyeron 2.217 campesinos.

POR ÉXODO, LA COSECHA DE CAFÉ SE PIERDE EN SAMANÁ

Fotografía 1: manuel saldarriaga, enviado especial samaná (caldas) el comité internacional de la cruz roja (cicr) llevó 40 toneladas de ayuda humanitaria, entre ellas 25 de víveres, a los 2.217 desplazados de samaná que por presión de las farc huyeron de 13 vered

Si las tropas del Ejército hubieran hecho como antes, estar unos cuantos días en el corregimiento La Encimada y no quedarse por más de 20 días, como ahora, las Farc no habrían obligado a que ayer las manos de miles de campesinos del oriente de Caldas, en vez de recoger café, cargaran las primera ayudas que recibieron como desplazados.

El rojo intenso del fruto maduro, que no da espera para la recolección, es lo que más angustia a los 2.217 habitantes que están cumpliendo las órdenes de alias Peligro, el jefe de las Farc que el miércoles de la semana pasada exigió desalojar las 13 veredas de este corregimiento de Samaná para presionar el retiro de la fuerza pública.

'Uno bien pobre y venirse para acá con el cafecito maduro cayéndose...', se lamenta Juan Gregorio Giraldo, de Guacamayal. Con la suya, 88 familias huyeron de la vereda, que se encontraron en el pueblo con los otros 536 hogares.

Según el alcalde de Samaná, Mario Clavijo López, el 70 por ciento está albergado en dos sedes de la institución integrada San Agustín, y el resto con amigos y familiares. Y hasta la noche del domingo pasado, la mayoría de los refugiados en el plantel educativo durmieron en el suelo y sin cobija.

'Ante un desplazamiento de estos no hay presupuesto que aguante. Desde el miércoles hasta hoy (lunes) son 2,5 millones de pesos diarios solo para alimentación', cuenta el alcalde, que en abril pasado vivió el éxodo de 5.000 personas del corregimiento de Florencia, por ocho días, pero esa vez para protestar por la fumigación a los cultivos de coca y de pancoger.

Quizás para darles ánimo y para dárselo a él mismo, entre las primeras cosas que hizo el Alcalde a la llegada de los labriegos, fue regalarles a cada uno de ellos una camándula de las miles que le llegaron de una donación pasada de la Red de Solidaridad. Por eso, las calles del pueblo se veían llenas de adultos y niños con ellas colgando en el cuello, entre ellos Juan Gregorio Giraldo, el caficultor de Guacamayal.

La que luce Yaneth Bedoya, una campesina de la vereda Montebello, es desde hace cinco días el juguete preferido de Luisa Fernanda Cardona Bedoya, su bebé de siete meses. Además de la cosecha que no puede recoger su esposo, Luis Eduardo Cardona, la preocupación de ella, son los pollos que quedaron paseando por el monte.

Combates
El funcionario también atribuyó el desplazamiento a los enfrentamientos, aunque alejados de las zonas habitadas, entre el frente 47 y la fuerza pública. El 1 de noviembre, el Ejército reportó la muerte en combate de una pareja de milicianos (hermano y hermana) en la vereda Yarumal.

Aunque en un principio (jueves) el Ejército impidió el paso al pueblo de unas 500 personas en el alto del Abejorro, donde intentó convencer a la gente de que había garantías para regresar en el instante, lo que impide el retorno a Encimadas no es el miedo a los combates ni la desconfianza en la protección del Ejército. Es la orden de Peligro, quien también advirtió de campos y caminos minados.

El viernes pasado, por el temor que expresaron varios líderes campesinos sobre la posibilidad de que hubiera gente sin salir de las veredas por falta de transporte, Anne-Marie Alter, delegada del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) fue y se devolvió del corregimiento. Sólo vio matas de café llenas de granos maduros, perros y gallinas deambulando.

Pero Jorge Elí Restrepo, de la vereda Santa Isabel, está preocupado por la suerte de su cuñado Bertulfo Restrepo, de 50 años, a quien no alcanzó a avisarle por vivir muy lejos.

La delegada regresó con cinco camiones el domingo pasado a Samaná para entregar, desde la mañana de ayer, 40 toneladas de ayuda humanitaria, 25 de ellas consistente en víveres. El resto, en kits de cocina, aseo, cobija y colchoneta.

'El mercado es para 15 días. Si el desplazamiento continúa, regresaremos con más alimentos', es el anuncio de la delegada del Cicr.

Juan Gregorio Giraldo confía en que ese tiempo de destierro sea suficiente y él pueda regresar. Entre menos demore, menos café perderá.

* Con apoyo del Cicr


Ayuda al lector
Se registran dos éxodos en un año
La presencia de Auc y Farc en Samaná ha provocado varios desplazamientos en este municipio del oriente de Caldas. El año pasado, por combates entre los dos grupos ilegales, unas 1.500 personas de la zona de Santa Rita buscaron refugio en el casco urbano por varias semanas.

En abril de este año, para protestar por la fumigación de los cultivos de coca, que al mismo tiempo dañaron los sembrados de café, caña y plátano, 5.000 labriegos salieron del corregimiento Florencia, pero no todos llegaron hasta el casco urbano.

Después de una semana de negociación con el Gobierno Nacional, y el compromiso de erradicación manual, los campesinos volvieron a sus parcelas. A hoy se han tumbado 1 millón 400 mil matas de coca y sembrado 600 mil de cacao.

Fuente: El Colombiano- Medellin. [364]

Autor: Glemis Mogollón Vergara - Samaná Caldas

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Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.

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