Categoría: Conflicto Armado
Fecha: Martes 22 de Noviembre de 2005
2.200 campesinos del corregimiento Encimadas piden que les den chance de recoger los granos de café para los que trabajaron durante todo el año. La amenaza la trajeron los niños, como quien da una razón del colegio. Ellos recibieron el mensaje en las escuelas y lo llevaron después a sus padres: por orden de la guerrilla, todos tenían que irse de sus tierras. Y lo peor, en plena cosecha de café.
Fotografía 1:
por eso, unas 2.200 personas se desplazaron el 16 de noviembre desde 13 veredas del corregimiento Encimadas hacia Samaná (Caldas). La guerrilla minó las vías y los campos para que no retornen, y es casi un hecho que los labriegos perderán su trabajo de los últimos seis meses. Sólo saben que ‘Peligro’, jefe del frente 47 de las Farc, forzó el desalojo porque el Ejército incrementó su presencia en la zona, donde en las últimas semanas ha habido combates. Nadie alcanzó a coger ni un bulto. “Era eso o la vida, y preferimos la vida”, dijo sin arrepentimiento Gerardo Pérez, un desplazado que no quiso mirar atrás, hacia los granos maduros de café que pensaba vender en los municipios vecinos. En grupos, los campesinos se descolgaron de la montaña hasta el casco urbano de Samaná, el municipio más grande de Caldas. Detrás dejaron la segunda y tan esperada cosecha del año. Las gallinas que no cupieron en las chivas se quedaron comiéndose los cultivos. Llegó el Ejército El día de la amenaza de ‘Peligro’, los desplazados de Encimadas bajaron en chivas y mulas hasta la vereda Yarumal, donde los paró un retén del Ejército. Allí pasaron la noche. “Los soldados nos decían que no nos fuéramos, que la zona estaba asegurada. Pero todos tenemos miedo de la guerrilla”, contó un campesino. El jueves retomaron camino. Ya eran 2.218 los que huían de la guerra. Entre ellos, 509 niños de 4 a 12 años y 166 más pequeños. “Todo el corregimiento se fue. Allá solo quedaron tres personas”, contó Leonidas Beltrán. Al llegar al pueblo fueron ubicados en los colegios de Samaná y en casas de familiares. Ayer les volvió algo de esperanza, pues la Cruz Roja repartió las primeras ayudas humanitarias: 2.300 mercados para 15 días, una colchoneta, una cobija para cada uno de los desplazados y un kit de aseo y cocina. Pero todos tienen el alma puesta en las tierras en las que dejaron sus cultivos y las cargas de café, cada una de las cuales les hubiera representado 430.000 pesos. 675 niños hacen parte del grupo de 2.200 personas que huyeron del corregimiento Encimadas, de Samaná, por amenazas de las Farc. ‘No es por coca’ En Samaná hacen presencia el frente 47 de las Farc y el bloque ‘José Luis Zuluaga’ de las autodefensas, que depende de Ramón Isaza y que hace unos días empezó a preparar su desmovilización. Hasta hace tres años, la zona era dominada por la guerrilla, pero perdió terreno frente a los ‘paras’. Desde entonces, las masacres y asesinatos colectivos son continuos y algunos campesinos cambiaron el cultivo del café por las hojas de coca. Según la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, a finales del 2004 había en el nororiente de Caldas 358 hectáreas de cultivos ilícitos. De hecho, las fumigaciones para combatirlos provocaron en abril pasado el desplazamiento de unos 5.000 campesinos. Pero el alcalde de Samaná, Mario Clavijo, enfatizó que esta vez la huída de los pobladores no tiene relación alguna con los cultivos ilegales.
Fuente: www.eltiempo.com.co. [30]
Autor: Diana Catalina Oquendo
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Editado Por: Dayan Lizeth Cardona Villa.
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