'MI INFANCIA FUE EL TRABAJO DE SOL A SOL', AFIRMA WILSON OSPINA, ‘EL REY DEL SENTIMIENTO’ .

Categoría: Personajes

Fecha: Lunes 07 de Febrero de 2011

Por esas bregas que obliga la pobreza en el sector rural, desde muy niño, Wilson Ospina Giraldo, un campesino del corregimiento de Florencia, municipio de Samaná, en el departamento de Caldas, sabe de la dureza que es levantarse con las primeras luces del día a lidiar con la pica, el barretón, el machete y la pala.

Fotografía 1: wilson ospina

A los 8 años se vio obligado a abandonar el aula donde cursaba tercer año de primaria para acompañar a su papá a recolectar café, a desyerbar sementeras, a cargar caña y leña, labores de trabajo pesado, inconcebibles hoy en día para un jovencito de ciudad, de esos que destrozan tenis de marca y pantalones al filo de una patineta.
Paradójicamente, Wilson, no obstante su corto período en la escuela, tiene la sapiencia y el verbo de los antiguos juglares de la música. Sus letras y melodías le fluyen como por encanto: mientras va caminando, cuando enamora, de memoria, en el sueño, en los viajes que emprende.
Y ese don con que Dios lo premió, el de la composición y el del canto, se ha convertido, con el paso del tiempo, en la cátedra inseparable de este joven artista que a la par de sus faenas agrícolas ha grabado dos producciones discográficas con temas de su autoría, algunos de ellos de reconocimiento nacional e internacional.
Las letras de Ospina hablan de la realidad de la vida, de la ausencia, del desapego, de los amores imposibles, de la traición, de ese drama tan frecuente de querer y no ser correspondido, y de todas esas quimeras y frustraciones que el hombre, en su insoportable levedad, lleva a cuestas.
De ese terreno han germinado canciones como: ‘Nos necesitamos’, ‘Sin una despedida’, ‘Me faltan seis’, ‘Fecha de vencimiento’, ‘No voy a olvidar’, ‘En secreto enamorados’, ‘Por borracho’, ‘Lo que quedó de mi vida’, ‘Montañero’, ‘Por culpa de una mujer’, ‘El aventurero’ y ‘Tomando por ellas’, entre un manojo de canciones en tiempo de ranchera, corrido y música parrandera, que en este viaje imparable por el género popular, le han conferido, por parte de las emisoras, el merecido título de ‘El Rey del Sentimiento’.
Aun así, con ese rótulo, Ospina sigue siendo el mismo provinciano de siempre: humilde, emprendedor y perseverante, sin otro norte que el de cruzar fronteras, algún día no muy lejano, como un ídolo de la música popular.
Entrevista al otro lado del arado.
¿Cómo surgieron tus primeras melodías?
’De memoria, silbándolas mientras cogía café en la finca donde trabajaba mi papá’.
¿Te dolió mucho abandonar la escuela a tan temprana edad?
’Me dolió con lágrimas porque me gustaba mucho el estudio y además, porque en los pocos años que estudié, siempre me destaqué como el mejor’.
¿Qué soñabas ser cuando grande?
’El arte musical ha estado todo el tiempo rondando mis pensamientos, pero también el deporte: me gustaba mucho el fútbol y el ciclismo’.
¿Y qué ídolos de la música seguías con atención?
’Luis Alberto Posada, que años más tarde se convertiría en mi productor musical; pero también ‘El Charrito Negro’, Darío Gómez, Rómulo Caicedo y ‘El Caballero Gaucho’’.
¿Se puede decir que tú no tuviste infancia?
’Mi infancia fue el trabajo de sol a sol, en el campo. Era muy poco el tiempo que quedaba para la recreación. Y si había un ratico de descanso, uno se las ingeniaba para hacer sus propios juegos con las herramientas de labranza: trompos, espadas y carritos de madera, por ejemplo’.
¿En qué momento decidiste asumir la música como profesión?
’Cuando creamos una pequeña agrupación con otros músicos de la región y viajamos a Manizales para dar a conocer nuestro talento. El público empezó a responder muy bien a mis presentaciones y esto nos estimuló más adelante para grabar las canciones que incluye mi primera producción discográfica: ‘El Rey del sentimiento’’.
¿Quién te rotuló así?
’Oscar Marín, reconocido productor y en ese entonces gerente de Posada Récords, el sello disquero de Luis Alberto Posada’.
A propósito, ¿qué se hizo Luis Alberto?
’Luego de una mala racha de la que fue víctima hace unos años, el hombre mantiene aislado, no responde a los teléfonos, y es muy poco lo que se sabe de él’.
¿Cuándo fue la última vez que lo viste?
’Hace ya tres años que no tengo noticias de él’.
¿Cómo te ha cambiado la música?
’Ha sido una transformación total pasar de la bota pantanera de caucho al zapato de material, pero igual, sigo siendo el campesino de siempre, humilde, con un corazón abierto a la amistad y a la solidaridad del prójimo, y con el mismo vigor con el que empecé hace cuatro años, en aras de seguir trabajando por y para la música’.
¿Colgaste los instrumentos de labranza?
’Un campesino nunca pierde su esencia ni desconoce su origen, y aunque ahora en mi vida prima más el micrófono, las tarimas y los estudios de grabación, la pala, el azadón y el barretón siguen vigentes’.
¿Escribes de lo que te pasa?
’Sí, pero también de lo que veo a mi alrededor; de lo que me cuentan mis amigos, y hasta de las mismas noticias trágicas y dolorosas de los telediarios’.
¿Las mujeres te han dado en la cabeza?
’Una que otra, y bien duro. Todavía siento el chichón’.
¿Has pasado por ingenuo en los asuntos del amor?
’Yo creo que todos hemos atravesado ese mismo río’.
¿Y hoy en día que balance has hecho?
’Que hay que seguir queriendo, porque igual las mujeres, como quiera que sea, son el regalo más grande que Dios nos ha dado’.
¿Alguna vez perdiste la cabeza por una ‘patisucia’?
’Bueno, con esas mujeres no he tenido mayor experiencia’.
¿Has sido un tipo de cantinas?
’No bebo, primero porque no me gusta; y segundo, porque respeto mi público y mi profesión’.
¿Pero eres consciente de que tu música incita a la bebida?
’No se puede desconocer de que el género popular tiene que ver con eso, aunque esa no es la intención, porque se puede disfrutar tranquilamente de esta música sin necesidad de ingerir licor’.
Fuera del despecho, ¿qué más te gusta?
’La música tropical, el vallenato, la balada, la bachata, el bolero, el tango; me gustan casi todos los géneros, lo que lleve un buen mensaje y sea agradable al oído’.
¿Tienes hijos?
’Sí, tres angelitos que me llenan la vida de amor y felicidad’.
¿Y a ellos sí les das todo lo que no te dieron a ti?
’Todo lo que esté a mi alcance, y Dios quiera que les pueda dar muchos más, sobre todo estudio, que es la gran herencia que se les pueda dejar, más valiosa que cualquier dinero’.

Fuente: El Espacio. [270]

Autor: Ricardo Rondón Ch. Mundoloco@elespacio.com.co

Cantidad de Impresiones: 362

Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.

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