Categoría: Educación
Fecha: Domingo 18 de Septiembre de 2016
Cada vez son más las familias que regresan a la vereda El Congal, de Samaná, destruida hace 14 años por las autodefensas. 21 niños ven clases en la institución. Piden transporte escolar. La Gobernación se compromete con prestarles el servicio. Ilusión.
Fotografía 1: darío augusto cardona | la patria la nueva escuela fue construida este año sobre los escombros del colegio anterior, quemado en el 2002 por las autodefensas con el resto de la vereda.
Don Hernán López escruta los límites de El Congal con la mirada. Desde una pendiente señala el terreno de la vereda de Samaná (Caldas) y evoca los contornos de un poblado que ya no existe. “Ahí había una casa grande, en donde mataron a dos primos. Aquí abajo la inspección de Policía, arriba la casa en donde conocí a mi esposa. En esa loma mataron a mi papá”, recuerda con tal lujo de detalles que la aldea parece cobrar vida, alzándose sobre los despojos a los que se redujo cuando los paramilitares la quemaron en el 2002. Su dedo continúa despertando visiones hasta posarse sobre la nueva escuela, ya no un producto de la memoria, sino tan real como el poncho que luce sobre los hombros o como su nieta Sofía, que estudia allí. Antes el interés era escapar del horror, convertirse en desplazado de las balas con tal de sobrevivir. Hoy el anhelo es el opuesto: regresar a El Congal, como lo hace la gente desde el 2014, dispuestos a enfrentar con amargura las ruinas de lo que fue, pero animados por sanar las heridas de la tierra con nuevos cultivos y fantasear con lo que será. Cerca de 25 personas viven hoy en el caserío, nada comparado con las 52 familias que lo habitaron. Ante la llegada de más campesinos reabrieron la escuela para los niños de la zona y de las veredas aledañas, golpeadas por la guerra y que también empiezan a repoblarse. La Secretaría de Educación de Caldas la construyó sobre los escombros de un salón del antiguo colegio, el único que quedó en pie tras la quema. Cuenta con servicio de restaurante escolar, pero no con transporte. “Mi hija se gasta dos horas caminando. Ojalá nos manden un carrito”, comenta Emilsen Delgado.
Fotografía 2: escuela el congal
Fotografía 3: una escuela de esperanzas
Fuente: La Patria. [1572]
Autor: Educación
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Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.
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