EL ESTUPENDO PERIPLO VITAL DEL MéDICO ALBERTO HERRERA OCAMPO

Categoría: Cultura

Fecha: Jueves 20 de Agosto de 2015

Si hebdomadario significa semanal, el médico nacido en Samaná, una población enclavada en las montañas del Oriente de Caldas, mariposa verde que nos sirviera de mapa, cada 7 días, durante 30 años, en este Diario del Otún. A.H.O., ha publicado sus columnas, de los más variados temas, que son tan aumentativas como 77 veces 7.

EL ESTUPENDO PERIPLO VITAL DEL MéDICO ALBERTO HERRERA OCAMPO

Fotografía 1: médico samaneño alberto herrera ocampo

En el prólogo del libro “Apuntaciones Hebdomadarias”, Carlos Mauricio Peñaranda Castillo, afirma: “Por las notas médicas, los obituarios, las notas de fin de año –y las taurinas también, agregamos nosotros– sus páginas políticas, desfilan seres entrañables que evocan con Stefan Zweig en el “Mundo del Ayer”, una verdad incontestable: Nuestra individualidad es integrada: somos aquellos seres que nos fue posible conocer” (Pág. 11). ¡Pues bien!, a Alberto Herrera Ocampo le fue posible conocer cuando era apenas estudiante de medicina de Bogotá, al Mariscal Gilberto Alzate Avendaño, quien lo asombró con su “verbo deslumbrante” que era como una soberbia catarata literaria. Alzate era como un Cíclope de la tribuna.
En mis años mozos, con toda la sangre bullidora en las venas, miraba a Alzate como el futuro salvador de Colombia (Pág. 61). Si retomamos la historia política de nuestra nación, del reciente siglo pasado, vemos cómo fue de problemática para los partidos, particularmente para el Conservador, que con el Liberal, han sido los más legendarios de América Latina; el enfrentamiento de dos 2 titanes: Laureano Gómez y Gilberto Alzate, este último a quien la muerte advenediza, en la plenitud de sus 50 años, le impidió ser Presidente de la República. Nos cuenta A.H.O. que si bien Alzate inicialmente no fue partidario del Frente Nacional, terminó acatando la voluntad del pueblo, y regresó triunfante a la política (Pág. 65). Como Alberto Lleras Camargo fue el primer Presidente del Frente Nacional; Mariano Ospina Pérez y Carlos Lleras Restrepo, los jefes máximos de la Colectividades históricas, habían convenido que el más indicado para suceder a Lleras Camargo, era Gilberto Alzate; pero la entrometida “Parca” deshizo el hechizo.
Para que las nuevas generaciones conozcan quien fue el Mariscal Gilberto Alzate Avendaño, veamos cómo lo definía Augusto Ramírez Moreno, otro Gran Leopardo: “¿Quién es el protagonista? ¿Quién el hombre de pecho desmesurado y de rotunda andadura que pasa resonando por las amplias naves de la historia? ¿De quién es el inmenso ojo claro, espejo del rayo al soplo de la cólera?; y esa pluma de alabastro y ese verbo que electriza, ¿son de Concha o de los Caro?, ¡No!; es Alzate, hidalgo montañero que fue soplado por el genio y que con un movimiento soberano, arrojó su corona, quedando divinamente calvo, para que esplendor de la anchurosa testa, iluminara las rutas de las posteridad” (Pág. 61 ibídem).
Constituye una fortuna para los habitantes de la Perla del Otún, que los dos Alzatistas supérstites, César Montoya Ocampo y Alberto Herrera Ocampo, en pleno siglo XXI, en el 2015, estén radicados en “esta querendona, trasnochadora y morena, Pereira”,; haciéndonos partícipes de sus formidables remembranzas; ellos dos, que con sus 19 y 17 años –apenas alargando el pantalón– desde sus natales Neira y Samaná, fueron testigos de los huracanes que dejaba el ciclón Gilberto Alzate Avendaño, tras su paso por todos los confines de la Patria.
augustomejiag@gmil.com

Fuente: Diario del Otún. [1381]

Autor: Augusto Mejía González

Cantidad de Impresiones: 473

Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.

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