ADORAR A URIBE

Categoría: Política

Fecha: Sábado 27 de Septiembre de 2014

Vi por Internet, sentado en un escritorio en Bogotá, el debate de Iván Cepeda a Álvaro Uribe. Escuchar juntas tantas denuncias seguramente impactó más a mucha gente que, de manera desordenada, ya tenía razón de las mismas. Terminé aborreciendo a Uribe un poco más. Pero la semana pasada estuve en Samaná y, luego de dos días hablando con habitantes que han hecho política allí, pensé que me hubiera gustado ver el debate junto a ellos, en su pueblo

ADORAR A URIBE

Fotografía 1: debate de iván cepeda a Álvaro uribe

No todos lo adorarán, pero es evidente la gratitud generalizada con quien les quitó de encima a las Farc, que allá se comportaron como una plaga indeseable. La mayoría de pobladores votó por Zuluaga no solo porque era caldense, sino porque significaba el retorno de Uribe, como seguramente ocurrió en buena parte de Caldas (para Senado ganó Mauricio Lizcano y la lista del expresidente quedó de segunda, pero la dinámica de las legislativas fue diferente. El senador de La U, además, tiene la Alcaldía). "Este era un pueblo secuestrado", me dijo el dueño de un negocio que recordó cómo en un día de mercado, después de la primera ráfaga por el enfrentamiento entre guerrilla y paras, cada quien se refugiaba en su casa. Historias ya conocidas.

Digo que me hubiera gustado ver el debate en Samaná (o en Pensilvania o en Marquetalia…) porque hubiera sido una manera de entender mejor la dificultad que tiene Santos para que su mensaje de paz cale realmente donde debe hacerlo, y sobre todo para lidiar con el discurso uribista. El odio a las Farc es tanto que millones de colombianos como los de esos pueblos adoran a Uribe a sabiendas de su pasado borroso ("serán muchas las cosas malas, pero no se pueden negar las buenas"). Una conocida le ponía en Facebook términos más incisivos a la situación: "Yo creo que son pocos los que dudan de los nexos de Uribe con el paramilitarismo. El problema, para mí, es que creen que los hechos que denuncia Cepeda no son malos, sino justificables". Estoy esencialmente de acuerdo, pero, sin atreverme a darle un nombre, creo que la actitud de personas como aquellas a las que me refiero es diferente al cinismo.

Ya que se publicaron los acuerdos logrados hasta ahora en La Habana -sobre participación política, narcotráfico y agro- el presidente podría valerse de un discurso que le apunte más a hacer pedagogía sobre lo que allí se dice. Hay quienes comenzamos a cansarnos de la emotividad, de que nos pinten ríos de leche y miel, de que nos aseguren que viviremos abrazados después de la firma del acuerdo, cuando lo que sabemos es que será muy difícil; que, por ejemplo, no es tan fácil la reparación de las víctimas y que existen aquellos interesados en matarlas.

Plantear como posible un escenario mejor que el actual, haciendo entender los beneficios prácticos del fin del conflicto, quizá sea un avance para que los colombianos de a pie que adoran tanto a Uribe porque sintieron beneficios reales de su gobierno, aunque lo sigan recordando con reverencia, respondan a su oferta: gracias, pero no.

Fuente: La Patria. [1238]

Autor: Carlos Hernández

Cantidad de Impresiones: 243

Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.

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