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Cordialmente, Cristian Giovanny Toro Sánchez.

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LA SED RONDA A NUEVE MUNICIPIOS DE CALDAS
Categoría: Medio Ambiente.
Fecha: domingo 18 de octubre del 1992
Trescientos cincuenta mil habitantes de nueve municipios de Caldas quedarán antes de diez años sin servicio de agua si no aceleran e intensifican programas de reforestación, control de erosión y manejo de asentamientos humanos en el departamento. Las cuencas de esos municipios abarcan unas 2.500 hectáreas que en los últimas dos décadas han sido blanco de la acción devastadora del hombre y que hoy están completamente transformadas y convertidas en un alto porcentaje en potreros desolados y yertos.

La recuperación, protección, mantenimiento y conservación de estas cuencas sólo es posible en un plazo no inferior a 15 años y con inversiones superiores a los diez mil millones de pesos, según el gerente de la Empresa de Obras Sanitarias de Caldas, Julián Vargas Blandón.

En esta situación están los municipios de Anserma, Belalcázar, Filadelfia, Manzanares, Neira, Riosucio, Risaralda, Salamina y Viterbo.

El drama del agua en Caldas se refleja en un estimativo de Empocaldas, según el cual por cada tres microcuencas una se ha secado en los últimos diez años.

La falta de conciencia y cultura, la lucha por la subsistencia de los campesinos pobres, el avance arrollador de la caficultura y el orden público figuran entre los factores principales de esta hecatombe ecológica.

El mismo Estado ha sido improvidente y culpable en este proceso de destrucción de nuestros recursos hídricos y ecológicos pues el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora), sin un estudio previo de impacto ambiental, adquirió unas tierras en la cabecera del río Guacaica, jurisdicción de Neira, y se las entregó a 57 familias amnistiadas del M-19 que en menos de dos años destruyeron parte del bosque que regulaba las aguas de esa fuente. Hoy el río aparece seco en verano y turbulento en invierno.

Otro caso muy particular se presentó en Samaná, al oriente de Caldas, donde los mismos habitantes del municipio arrasaron la abundante y hermosa vegetación que circundaba el casco urbano para impedir que la guerrilla siguiera utilizando el bosque como guarida.

En Palestina, cerca a Manizales, los cafeteros destruyeron parte de la microcuenca de la quebrada Cartagena que alimentaba el acueducto local y sembraron café en el lecho. La población se quedó sin agua y las autoridades debieron solucionar el problema bombeando agua del río Campoalegre, tras una inversión considerable.

El proceso de destrucción y deterioro del suelo caldense se traduce rápidamente en escasez de agua con efectos secundarios en el comportamiento de la comunidad que protesta y hasta anuncia medidas de presión como paros para conseguir soluciones a corto y mediano plazos.

Los casos más dramáticos se ven en Belalcázar. Allí la quebrada, que surte el acueducto local, pasó en menos de cuatro años de tener cincuenta litros por segundo a nueve litros. En Anserma, en el mismo período, el caudal de la quebrada Tamarbía bajó de 35 a diez litros. En Chinchiná, en un lapso relativamente corto, la quebrada Los Cuervos, disminuyó su caudal de 65 a 35 litros por segundo Planes de reforestación Ante esta oleada implacable de devastación, la administración caldense de Pilar Villegas de Hoyos trazó varias estrategias para recuperar el terreno perdido y lograr que Caldas vuelva a ser una gran fábrica natural de agua y oxígeno.

Con una partida inicial de 200 millones de pesos, la Empresa de Obras Sanitarias de Caldas inició este año un programa de recuperación, protección y conservación de cuencas y microcuencas que abarca los 25 municipios del departamento.

Un equipo interdisciplinario dirigido por el ingeniero Carlos Alberto López Herrera asumió la dirección y ejecución de este proyecto que se apoya en tres áreas fundamentales: forestal, geológica y social.

Inicialmente se hace una evaluación de la geología ambiental y de los aspectos forestales del sector para diagnosticar los problemas que comprometen la estabilidad de la cuenca y determinar las condiciones óptimas del uso del suelo.

Paralelamente se evalúan aspectos sociales para establecer características demográficas y condiciones de saneamiento básico de la zona.

En el estudio final se incluye toda la información catastral del área para priorizar la adquisición de las tierras que ejercen mayor impacto ambiental negativo y que son necesarias para la conservación del recurso agua.

Con todos estos elementos de juicio, las administraciones municipales y el departamento de Caldas, a través de Empocaldas, está atacando el problema en cuatro frentes, con la colaboración de la comunidad: adquisición de terrenos, educación, delimitación de áreas protectoras con cercos línea amarilla, siembra de especies nativas y saneamiento básico rural.

Simultáneamente se desarrollan otras acciones de tipo educativo y trabajo directo con la comunidad. Estos esfuerzos desembocan finalmente en dos objetivos: regeneración natural de las áreas protectoras o reforestación con especies nativas, principalmente, y conservación.

Caldas cuenta con 14 viveros que producen anualmente dos millones de plantículas y con las cuales el gobierno está surtiendo a todos los municipios que se han comprometido en el programa de recuperación y conservación de cuencas y microcuencas.

Los nueve municipios involucrados en el programa han correspondido a los esfuerzos del gobierno departamental por mejorarles el recurso del agua y uno de ellos (Anserma) dispuso por acuerdo del Concejo un estímulo tributario a los propietarios de predios rurales que cedan franjas para áreas protectoras y que consiste en cobrarles sólo el 50 por ciento del impuesto predial.

Sin embargo, el recorrido del camino apenas empieza. Y los 200 millones de pesos que destinó el gobierno para este proyecto son como una gota de agua en el océano si se tiene en cuenta que su costo es de aproximadamente diez mil millones.

Necesitamos con urgencia la inversión nacional, que debe ser significativa, para que Caldas no muera de sed , expresó el gerente de Empocaldas, Julián Vargas Blandón.

Autor: Caldas
Fuente: El Tiempo [557]
Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.
Cantidad de Impresiones: 352

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