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LOS MEDINA, HISTORIA DE UN EXTERMINIO
Categoría: Conflicto Armado.
Fecha: domingo 17 de octubre del 1993
Los Medina se opusieron primero a los enviados de Fidel Castaño, Rambo , y a sus siembras de coca; y después enfrentaron a los Patiño por unas libras de carne. Un día sus enemigos se aliaron para acabarlos y en nueve meses han desaparecido 25 miembros o allegados a la familia. Doce integrantes de la otrora poderosa dinastía de los Medina, una familia que en los años ochenta era propietaria de 2.800 hectáreas de tierras en Florencia, jurisdicción de Samana (Caldas), han sido asesinados. Los últimos en septiembre pasado.
LOS MEDINA, HISTORIA DE UN EXTERMINIO
Fotografía 1: sepulcro del señor gilberto médina

Las viudas de los Medina han sido extorsionadas y expulsadas de la región; las casas de sus fincas han sido dinamitadas y hoy en las paredes de las viviendas abandonadas se leen consignas temerarias: no queremos en la rejión Medinas ni sapos o a quien compre esta propiedad, le ocurrirá lo mismo .

La historia del exterminio de los Medina, en fin, es la historia de los hacendados que se han resistido a las presiones de la mafia y que han visto erigirse a sus enemigos locales en aliados de traficantes y paramilitares para aniquilarlos.

La cruda historia del exterminio de los Medina A Hernán Medina lo asesinaron la noche del 17 de marzo hern17de este año y, con él, otra vez se cumplió la sentencia: los latifundistas de Florencia (Caldas) que se habían negado a sembrar hoja de coca, camuflar laboratorios y habilitar pistas clandestinas, iban a pagar su negativa con la vida.

En la región se rumora que la orden es de Fidel Castaño, Rambo , pero en realidad es Hernán Giraldo el encargado de codificar y traducir el mensaje. Giraldo es un curtido jefe paramilitar de Santa Marta, a quien la justicia sentenció a 20 años de prisión por las masacres de Honduras y La Negra, en Turbo (ver recuadro).

Con todo, esta es solo una cara de la historia. El sello de la moneda es aún más dramático: una disputa por unas libras de carne fiadas a un campesino convirtió a dos familias en enemigas y llevó a los Patiño a unirse, contra los Medina, con paramilitares y traficantes.

En cinco años, 12 integrantes de la otrora adinerada casta de los Medina de Florencia, que a comienzos de los 80 era propietaria de 2.800 hectáreas de tierras en la región, han sido asesinados.

Solo entre diciembre y septiembre de este año 10 miembros de los Medina han sido cazados en emboscadas y asesinados en forma dramática. Sus viudas han sido extorsionadas y expulsadas de la región y la última tuvo que huir, el miércoles de esta semana, en un helicóptero oficial que de Caldas la trasladó a otra región del país.

Hasta las casas de las fincas han sido dinamitadas y hoy, en las paredes de las viviendas deshabitadas o en las ruinas de las que algún día existieron, hay letreros que dicen: no queremos en la rejión Medinas ni sapos o a quien compre esta propiedad, le ocurrira lo mismo .

La historia del exterminio de los Medina, en fin, es la historia de los hacendados que se han resistido a las presiones de la mafia o a las de quienes intentan integrarla, y que han visto erigirse a sus enemigos locales en aliados de traficantes y paramilitares para aniquilarlos.

Florencia es un corregimiento cafetero de Samaná (Caldas) incrustado en medio de la Cordillera Central, con 10.000 habitantes que, en su mayoría, son labriegos humildes dispersos en la zona rural.

Los desheredados de la bonanza de la coca y los narcóticos se han convertido en juez y verdugo de quienes se niegan a secundarlos.

Hasta el momento han muerto 25 personas en esta guerra. Además de los 12 Medina, han sido asesinados 13 hombres entre amigos y allegados de la familia.

Víctor Julio Medina, presidente del Concejo de Samaná y único sobreviviente de la familia, relata así el comienzo de la guerra: Todo empezó hace 5 años. Hernán Giraldo Serna le envió un mensaje a la familia a través de un primo suyo de nombre Ramón.

Ramón vivía en la Costa y, según decía, quería que nos asociáramos para sembrar marihuana y coca.

Nos dijo que nosotros sólo teníamos que poner las tierras y que yo debía hacer el contacto con las autoridades para que nos permitieran trabajar tranquilos.

Ramón decía que debíamos aprovechar que yo era presidente del Concejo de Samaná y que había sido diputado a la Asamblea de Caldas.

Sin embargo, a pesar de que Hernán, mis otros hermanos y yo nos negamos a aceptar, se empezó a sembrar coca.

Primero fue en La Cabaña, una finca que está en la vereda El Congreso y que nosotros le habíamos vendido a Alonso Granada Jaramillo.

Entonces mi hermano Hernán Medina los denunció y las autoridades intervinieron.

En esa operación fueron capturados Ramiro Granada Henao y otros dos hombres que habían llegado desde Medellín.

Recuerdo que ese día se presentaron varios tiroteos y hubo 3 muertos. Murieron un agente de la Policía y 2 hombres que se encontraban en la finca.

Luego la Policía decomisó pasta de coca y toda la marihuana que tenían sembrada.

Ahí empezaron las amenazas. Nos dijeron que nos iban a bombardear la casa de la finca y que nos iban a matar a todos.

Mandaban sus razones a través de un correo oficial: la tesorera del corregimiento de Florencia, que trabajaba en las mismas oficinas públicas en que yo ejercí y que es cercana a Hernán Giraldo Serna .

A sangre fría Los Medina, en fin, casaron ahí su primera guerra. Pero a ésta sobrevino una segunda que habría de ser tan mortífera como la primera.

Hace tres años, Jaime Osorio, el administrador que los Medina habían puesto al frente de una próspera venta de carnes de propiedad de la familia, llegó jadeando hasta el Café Ganadero, en la esquina principal de la plaza de Florencia, en donde Hernán Medina y otros Medina departían.

Osorio había fiado unas libras de carne a un campesino de apellido Patiño y, después de muchas discusiones, éste aceptó pagarle pero le tiró el dinero al piso.

Y como en pueblo chico, infierno grande , los Patiño se enteraron enseguida de las quejas de Jaime Osorio, el carnicero.

Este h.p. nos está echando la pesada , advirtieron los Patiño y los vientos de guerra empezaron a soplar por todo el pueblo.

Aunque en Florencia se dice que Hernán Medina nunca prestó demasiada atención, ese día, al incidente, otra fue la historia que hicieron correr los Patiño.

En la semana que siguió al incidente, los ex deudores de las libras de carne se instalaron en Norcacia, otro corregimiento de Samaná (Caldas) y desde allí hicieron correr la bola de que habían humillado a Hernán, de 28 años, el más temido de los Medina.

La respuesta no se hizo esperar. Propietario de la Hacienda Corinto y administrador principal de las productivas haciendas ganaderas de la familia, de los negocios de carne y ventas en el pueblo y de una especie de casa de créditos, Hernán Medina enfrentó una tarde a los Patiño.

Qué hubo, h.p., con que me han humillado mucho ustedes? Respeten! A los hombres se los mata pero no se los humilla .

Dicen en Florencia que no transcurrieron muchas semanas antes del primer incidente.

Erledis Patiño, un hombre apodado Pistola , y varios otros a quienes nadie identifica con certeza dispararon contra Hernán y Víctor Julio Medina e hirieron al primero en un brazo.

Cuando don Hernán se recuperó recuerda un baquiano de la región les mandó decir que no se le enfrentaran pero los Patiño estaban como envalentonados y nadie hizo caso.

Un sábado de agosto de 1992, en pleno tiempo de cosecha de café, Danilo, Idolfo y Virgilio Patiño se le presentaron desafiantes a don Hernán.

Venían con otros hombres y don Hernán tuvo que disparar e hirió a 7, a cada uno en una pierna .

Dicen que Danilo Patiño lanzó entonces la sentencia final: El día que nos pase algo más va a ver mucha guerra... .

Por cuenta de otros La que podría ser la tercera guerra de los Medina y el comienzo de su exterminio empezó, paradójicamente, a cuenta de un tercero.

Un día de navidad el joven Ricaurte Vitriago regresó de Medellín, en donde trabajaba. Venía a vengar la muerte de Octavio, su padre.

A Ricaurte le habían dicho que al viejo lo había asesinado el más joven de los Patiño: Erledis, Pistola , y por eso él lo mató.

El crimen ocurrió el 26 de diciembre de 1992 y después nadie supo qué ocurrió con Ricaurte Vitriago.

Sin embargo, tanto los hermanos de Pistola como sus sobrinos culparon a los Medina.

Unos decían que Hernán Medina había pagado por ese crimen, y otros, que Gilberto Medina le había prestado el revólver.

Al final, la guerra se desató, el 27 de diciembre de 1992, un día después del asesinato de Pistola .

Gilberto Medina fue el blanco. Era propietario del granero más pujante y grande del pueblo, comerciaba con éxito en cemento y había hecho construir su casa en el alma misma de la plaza principal de Florencia.

Era medio día ya y la plaza estaba inundada de toldas y de gente.

Gilberto Medina acababa de cerrar un negocio de varios bultos de cemento y caminaba con dirección a su casa cuando oyó los gritos de su hijo.

Papá, regáleme 200 pesos , reclamó el chiquillo desde la ventana del segundo piso y después, cuando Gilberto Medina asintió, el niño descendió presuroso las gradas, apareció en la puerta y corrió por la calle en busca de su padre. Jamás lo alcanzó.

Gilberto Medina se desplomó ipso facto. Virgilio Patiño acababa de hacerle un disparo por la espalda y ahora huía veloz.

Dicen que solo Fanny de Medina, la esposa de Gilberto Medina, siguió horrorizada desde una ventana la ruta de fuga del asesino.

Cinco víctimas El entierro de Gilberto Medina habría de realizarse en Nariño, una localidad antioqueña, cerca de Florencia, pero no sería el único.

El mismo día del sepelio, Jorge Giraldo, Danilo y Alberto Patiño, asesinaron a una hermana, dos sobrinos y un amigo de los Medina.

Solo se salvó Dioselina, la madre de los Medina, porque ese día sintió miedo y no quiso asistir al entierro de su hijo.

Pero a Blanca Medina y a sus hijos Isabel y Rubén y a Jairo Zapata, un amigo de la familia, los Patiño los cazaron a bordo de un Nissan, color verde, que había salido de la finca La Reina con destino a Nariño.

Hoy Víctor Julio Medina, el único sobreviente de los Medina, sabe exactamente lo que ocurrió ese lunes 28 de diciembre del año pasado.

Los Patiño estaban vestidos de militares y portaban fusiles Galil y Fal y, después de que asesinaron a mis familiares, corrieron presurosos hacia la casa de Julia y Victoria Laserna, en Morroseco, dizque a esconder las armas.

Ellas me lo contaron un día antes de marcharse... .

En Florencia todos recuerdan el múltiple entierro y el odio y la zozobra que desde entonces se apoderaron de la región.

La alianza final Nadie sabe exactamente si para el 28 de diciembre los Patiño se habían aliado ya con Hernán Giraldo Serna, el lugarteniente de Fidel Castaño, Rambo , y el mismo que cuatro años antes había intentado presionar a los Medina para que entraran en el negocio de los narcóticos.

Lo cierto es que después de que asesinaron a Gilberto y a Blanca y a sus hijos, un grupo de hombres armados hasta los dientes recorre la inspección de Cristales y las veredas de El Congal y El Congreso, encabezados por Hernán Giraldo y secundados por los Patiño.

Son paramilitares o delincuentes organizados? Es una duda que ni siquiera la justicia ha podido absolver.

Con todo, los crímenes se han recrudecido y los Medina han sido objeto de una pavorosa misión de exterminio.

El 17 de enero de este año, apenas 20 días después del entierro de cuatro de los Medina, un grupo de hombres asesinó a Oscar Medina.

En febrero, cuando los trabajadores de la hacienda La Reina organizaban el ganado para iniciar el ordeño, una explosión destruyó la mitad de la casa principal de la finca.

César Medina se salvó de milagro (pero si en esa ocasión escapó a la muerte, no lo logró en julio pasado).

El día en que dinamitaron La Reina, la Policía solo pudo ayudar a los Medina a recuperar los muebles y la ropa que se salvaron de la explosión, pero no pudo localizar al grupo de hombres que dinamitó la vivienda.

Aún más, cuando los Medina abandonaron La Reina y se instalaron en Nariño, sus enemigos regresaron y volaron lo que aún quedaba.

Ahora, entre las ruinas, pintada en una pared está una leyenda que dice: no se puede vender esta propiedad .

Lo mismo sucedió meses después con la hacienda Corinto, donde además de la leyenda, se encuentra pintada una calavera y la palabra Patiño .

La muerte de Hernán A Hernán Medina lo asesinaron el 17 de marzo, en un café de Nariño.

De pronto, dos pistoleros que bebían cerveza en una mesa cercana se levantaron, desenfundaron sus armas y abrieron fuego contra Hernán y su acompañante, un concejal de Samaná. Ambos murieron en el acto.

Muchos creyeron que con el asesinato de Hernán se iba a detener el derramamiento de sangre en la familia Medina.

Pero no fue asi. Le siguieron César, Alonso, Luis Carlos, Ramón Elías, Efraín y Carlos Medina. Todos este año. Los tres últimos, el 25 de septiembre.

A Carlos lo cazaron en su casa, poco antes de las 6:30 de la mañana.

Carlos Medina se había levantado temprano, como de costumbre, a recoger leña, y su esposa y su hijo permanecían en la casa.

Fue ella, y no su marido, la que escuchó un murmullo entre el follaje y se estremeció.

Cinco hombres con el rostro tiznado habían entrado a la vivienda.

Carlos Medina corrió herido e intentó ocultarse debajo de una cama, pero las ráfagas le entraron por todo el cuerpo y al final la cabeza le quedó separada del tronco.

Al asesinato de Carlos, el mismo día, siguió el de Ramón. Doña Dioselina, madre de los Medina, no alcanzó a avisarle sobre los hombres armados, y el primer tiro atraveso la cara de su hijo y pegó contra el espejo del baño.

Ramón Medina corrió aterrorizado hacia la cocina, pero allá lo esperaban otros del grupo de asesinos.

Doña Dioselina huyó y se salvó por segunda vez al ocultarse tras un matorral, pero a 15 minutos de allí, la muerte esperaba a otro de sus hijos.

Al profesor Efraín Medina lo sorprendieron cuando caminaba hacia la escuela Dabeiba, en Corinto. Los asesinos salieron del rastrojo y le dispararon en tres oportunidades.

Fuera de todo esto, las viudas han recibido cartas amenazantes y panfletos extorsivos.

Estamos enterados dice uno de ellos sobre el negocio que hizo con la proveedora que le dejó su esposo jilberto medina, igual/ le hacemos saber de una EXIGENCIA por parte suya de $15.000.000 (quince millones) en efectivo.

Espero piense en su familia y recapacite que ya los que quedan son pocos. El no ir a cometer una brutalidad siga al pie de la letra y todo marchara bien.

Le hacemos esta exigencia por que sabemos que cuenta con la suma antes mencionada dado el caso de no cumplimiento de esta exigencia en el termino de tres días procederemos con usted y su familia al igual que se hizo con Gilberto y hermanos de usted depende todo.

(...) El sitio para la entrega es el siguiente punto. Por la vía florencia la dorada en el rio pontona hay un sitio llamado el CLUB DE LOS PANCHOS después de crusar el balnerario bailongo, debe dejarlo a guardar en el club los panchos a nombre de José (El Parche) que lo reclamara no más se hallan ido y debe decirle al que le guarde el encargo que el que lo reclame debe desir el alias o apodo que lojico será El parche ... Espera llamada... .

Ahora, por Florencia y sus alrededores se pasea el grupo de hombres armados y en las desalojadas casas de los Medina y de sus amigos se lee: no queremos en la rejión Medinas ni sapos .

Zozobra y extorsión en Florencia El martes de esta semana, Florencia, una pequeña población en el departamento de Caldas, amaneció invadida. Decenas de policías del Cuerpo Elite se tomaron las estrechas calles y rodearon la vivienda de doña Fanny de Medina.

Viuda de Gilberto Medina, Fanny estaba amenazada y boleteada, desde cuando asesinaron a su esposo, en diciembre de 1992 y tenía plazo hasta el 12 de octubre para entregar 15 millones de pesos a una red de delincuentes que integran los Pariño, enemigos de la familia de su esposo, y paramilitares de Santa Marta.

Las instrucciones eran perentorias. O hacía entrega del dinero o la viuda y su familia correrían la misma suerte que corrieron Gilberto Medina, otros once Medina y 13 ciudadanos entre trabajadores y amigos de la otrora más poderosa familia de Florencia.

Fanny viuda de Medina vivió semanas dramáticas. En los últimos días, le telefoneaban a diario para advertirle que la única forma de mantenerse con vida era entregando el dinero que le exigían.

Precisamente, dos días antes de la operación de las autoridades y de dialogar con EL TIEMPO, Fanny viuda de Medina recibió la última carta de los hombres que se autodenominaban como El Combo . En el panfleto le indicaban cómo entregar el dinero.

Ante las continuas amenazas, no le quedó otra alternativa que vender el granero, la miscelánea, los camiones, la finca y los demás negocios que poseía en el pueblo y ponerse en manos de las autoridades para huir de allí.

Por eso, el martes pasado, el mayor Orjuela, comandante de la Policía de Dorada, llegó al pueblo con 3 camionetas repletas de policías, que se tomaron las calles del corregimiento.

Era el operativo de rescate de la dama de 45 años, a quien un helicóptero la esperaba en la cancha de fútbol de la localidad, ubicada a sólo dos cuadras de su casa.

Ella salió sigilosa, escoltada por los hombres del Cuerpo Elite, junto con 3 de sus hijas y su nieto.

Mientras tanto, las gentes observaban temerosas el acontecimiento en las calles de la población.

Hernán Giraldo, el paramilitar Fue en 1988 cuando por primera vez el país y la Justicia tuvieron noticia del nombre de Hernán Giraldo, un conocido jefe paramilitar de Santa Marta, aliado a Fidel Castaño, Rambo .

Giraldo secundó a Castaño en la organización de campamentos de entrenamiento de escuadrones paramilitares, lideró una organización de justicia privada conocida como Los Chamisos , y está hoy sentenciado a 20 años de prisión como un partícipe activo en las masacres de Honduras y La Negra.

La Justicia demostró que Giraldo fue uno de los coordinadores del grupo de hombres que, en la madrugada del 4 de marzo de ese año, armados de fusiles, irrumpieron en la finca Honduras, ubicada en jurisdicción del corregimiento de Currulao, del municipio de Turbo.

Los forasteros obligaron a salir de sus dormitorios a hombres, mujeres y niños. A los primeros los hicieron acostar boca abajo y a los demás les ordenaron regresar a sus habitaciones, con la luz apagada.

Enseguida, con base en una lista, los paramilitares seleccionaron a sus víctimas y abrieron fuego indiscriminadamente. En el lugar quedaron tirados los cuerpo sin vida de 17 hombres, en su mayoría labriegos.

Los asesinos revelaron posteriormente las investigaciones habían sido enviados por Fidel Castaño Rambo , y coordinados, entre otros, por veteranos jefes paramilitares como Hernán Giraldo.

Un mes después, el 11 de abril, la misma organización paramilitar envió a sus hombres hasta unos terrenos de invasión, ubicados en el mismo corregimiento.

Treinta campesinos fueron obligados a salir de sus viviendas y después fueron atados de las manos. Nueve de ellos fueron encontrados muertos, empacados en costales, en cercanías de la playa de Punta Coquitos, y los restantes desaparecieron.

Giraldo, en fin, es hoy un fugitivo de la Justicia.

La increíble cadena de víctimas Esta es la lista de las personas que han perdido la vida desde que los Medina se enfrentaron a los paramilitares y se inició la confrontación con los Patiño:

l- Erledis Patiño, 26 de diciembre de 1992.
2- Gilberto Medina Alarcón, 27 de diciembre de 1992.
3- Blanca Medina Alarcón, 28 de diciembre de 1992.
4- Isabel Quinchía Medina, 28 de diciembre de 1992.
5- Rubén Darío Quinchía Medina, 28 de diciembre de 1992.
6- Jairo Zapata, 28 de diciembre de 1992.
7- Oscar Medina, 17 de enero de l993.
8- Hernán Medina Alarcón, 17 de marzo de l993.
9- Concejal de Nariño, 17 de marzo de l993.
10-César Medina Alarcón, a finales de abril.
11-Alonso Medina Alarcón, el mismo día del anterior.
12-Luis Carlos Medina, el mismo día de los anteriores.
13-Alcides Márquez, amigo de la familia.
14-Una mujer joven de Cristales, quien se negó a hacerles de comer.
15-Alberto Osorio, trabajador de los Medina.
16-Jorge Franco, amigo de la familia, 20 de abril de 1993.
17-John Franco, amigo de la familia, 20 de abril de 1993.
18-Alcibiades Londoño (primo de los Medina).
19-Carlos Alberto Rendón Zapata,de 14 años, trabajador de los Medina.
20-Edilberto Osorio, trabajador de los Medina.
21-Ramón Elías Medina, inspector de Cristales, 24 septiembre de 1993.
22- Efraín Medina, profesor de la escuela de Cristales. 24 septiembre de 1993.
23-Carlos Medina, padre de los dos anteriores. 24 de septiembre de 1993 OTROS MEDINA MUERTOS.
24- Octavio Medina Alarcón, hace 4 años.
25- Carlos Julio Medina Alarcón, hace 4 años.

LOS MEDINA, HISTORIA DE UN EXTERMINIO
Fotografía 2: paramilitar: hernán giralodo - alias señor de la sierra. - sierra nevada de santa martha.
LOS MEDINA, HISTORIA DE UN EXTERMINIO

Fotografía 3: los medina, historia de un exterminio
Autor: Justicia
Fuente: El Tiempo [416]
Editado Por: Cristian Giovanny Toro Sánchez.
Cantidad de Impresiones: 1168

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